El aprendizaje operativo gana protagonismo ante la escasez de talento en Colombia
Encontrar talento con las competencias que demanda el mercado continúa siendo uno de los principales desafíos para las organizaciones. De acuerdo con la más reciente Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup Colombia, el 74 % de los empleadores manifiesta dificultades para cubrir sus vacantes, una cifra que evidencia la necesidad de fortalecer nuevas estrategias para desarrollar capacidades dentro de las organizaciones.
En este escenario, el aprendizaje operativo cobra un papel cada vez más relevante. Más allá de la formación tradicional, las empresas están encontrando en la experiencia diaria, el acompañamiento y el desarrollo continuo una forma efectiva de preparar colaboradores capaces de adaptarse a los cambios, asumir nuevos retos y generar valor para el negocio.
“Hoy las organizaciones ya no solo compiten por atraer talento; también deben desarrollar el talento que tienen. El aprendizaje operativo se ha convertido en un acelerador del crecimiento profesional porque permite fortalecer habilidades en escenarios reales de trabajo, impulsando personas más preparadas, más adaptables y con mayor capacidad para generar resultados. Ahí es donde nace el talento de alto impacto”, afirma Juan Camilo Garcés, director nacional de Manpower Colombia.
Este proceso se refleja en historias como la de Andrés Giraldo, quien ingresó a una operación comercial como supervisor junior y, gracias al aprendizaje continuo y al desarrollo de nuevas competencias, hoy se desempeña como City Manager, liderando equipos comerciales en Medellín, Antioquia y el Eje Cafetero. Durante ese recorrido fortaleció capacidades de liderazgo, gestión comercial y desarrollo de equipos, demostrando que el crecimiento profesional también se construye desde la operación.
Un camino similar ha vivido Silvio Baena, quien llegó desde Urabá a Medellín buscando mejores oportunidades para su familia. Su experiencia en el sector logístico le permitió adquirir nuevas habilidades, acceder a procesos de capacitación permanente y proyectar un plan de desarrollo profesional mientras consolidaba su proyecto de vida como padre y continuaba construyendo nuevas metas personales.
Por su parte, Marta Sepúlveda demuestra que el aprendizaje continuo no tiene fecha de vencimiento. Tras años de trayectoria laboral, reconoce que el liderazgo, el acompañamiento y la posibilidad de seguir creciendo profesionalmente marcaron una etapa que hoy le permite iniciar una nueva fase de su vida con la satisfacción de haber dejado huella y de seguir inspirando a nuevas generaciones.
Las tres historias tienen un elemento en común: evidencian que el talento de alto impacto no depende únicamente del conocimiento técnico, sino de competencias como la disciplina, la responsabilidad, la actitud de aprendizaje, la capacidad de adaptación y el liderazgo, habilidades que hoy se han convertido en uno de los principales diferenciales para las organizaciones.
“Cuando una persona tiene la oportunidad de aprender, asumir nuevos desafíos y visualizar un camino de crecimiento, gana confianza y fortalece su empleabilidad. Pero también gana la empresa, porque desarrolla equipos más preparados, comprometidos y capaces de responder a un entorno que cambia permanentemente. Esa es la esencia del talento de alto impacto: personas que transforman su aprendizaje en resultados para las organizaciones y en oportunidades para su proyecto de vida”, concluye Juan Camilo Garcés.
En un mercado laboral que evoluciona a gran velocidad, el aprendizaje operativo deja de ser un beneficio adicional para convertirse en una estrategia clave para cerrar brechas de talento, fortalecer la competitividad empresarial y preparar a las personas para los desafíos del futuro del trabajo.
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