Fracking y gas natural en Colombia: panorama jurídico, técnico y ambiental
Aunque la exploración de hidrocarburos no convencionales no está prohibida en el país, su futuro enfrenta grandes desafíos normativos. Álvaro José Rodríguez, socio de Posse Herrera Ruiz, desglosa en el más reciente capítulo del podcast de la firma cómo lograr un equilibrio entre esta técnica extractiva y la protección ambiental a través de la seguridad jurídica. El desarrollo de hidrocarburos no convencionales sigue siendo un tema central en Colombia, donde convergen el abastecimiento energético, la inversión y el cuidado ambiental.
Este panorama fue analizado en el más reciente episodio del podcast de la firma de abogados Posse Herrera Ruiz, por Álvaro José Rodríguez, socio de Recursos Naturales e Hidrocarburos. Desde el punto de vista técnico, estos hidrocarburos son los mismos recursos tradicionales de petróleo y gas, pero alojados en formaciones geológicas que exigen métodos de extracción alternativos. El más conocido es la fracturación hidráulica, que inyecta fluidos a presión para generar fracturas en la roca y facilitar así la salida del recurso.
Este debate cobra especial relevancia ante el panorama actual del gas natural, ya que tras perder su autosuficiencia hacia 2024, Colombia enfrenta una creciente demanda interna y una mayor dependencia externa. Para mitigar este déficit, las opciones actuales se centran en importar gas o potenciar los recursos nacionales, sean convencionales o no.
De manera que, para avanzar responsablemente, la investigación científica es clave al aportar datos verificables para la toma de decisiones. Al respecto, Rodríguez señala: “Es indispensable que la regulación brinde seguridad jurídica y técnica, garantizando que toda decisión sobre la viabilidad comercial del fracturamiento se fundamente estrictamente en resultados empíricos, resguardando siempre la integridad absoluta de las fuentes hídricas y el entorno ambiental del país”.
Jurídicamente, la exploración de estos recursos no está prohibida en el país, pero ha estado condicionada por diversos procesos judiciales. Por ejemplo, la regulación técnica de 2014 fue demandada y suspendida provisionalmente por el Consejo de Estado, aunque una sentencia de 2022 decidió no anularla, manteniéndola vigente al día de hoy. Actualmente, las empresas que cuentan con los contratos correspondientes están facultadas para adelantar actividades de exploración y solicitar las respectivas licencias ambientales.
No obstante, aún existen vacíos y aspectos regulatorios pendientes para poder transitar hacia una eventual etapa de explotación. Cualquier posible desarrollo exige una estrecha coordinación institucional, así como la participación activa de las autoridades nacionales, territoriales y de las comunidades, para abordar de manera integral las dimensiones técnicas, ambientales y sociales del proyecto.
Así, el futuro de los hidrocarburos no convencionales en Colombia permanece ligado a la evolución de su marco normativo, las decisiones institucionales, las condiciones del mercado energético y las discusiones socioambientales que acompañan esta compleja actividad.