Energía en alerta: Gobierno pide ahorrar ante un Niño prolongado
La ministra de Minas y Energía Nohemí Arboleda dio a conocer hoy en el Congreso de Andesco, las decisiones que ha tomado el Gobierno Nacional de cara a cómo enfrentar el desarrollo del fenómeno del Niño en el país y que se tornará mucho más intenso en la medida que avanza el tiempo y advierte que el último trimestre del año será determinante para recuperar reservas en los embalses y enfrentar un periodo seco que podría extenderse hasta mediados de 2027. La demanda nacional de electricidad crece 6,7%, mientras en la Costa Caribe alcanza entre 10% y 11%.
El sistema energético colombiano enfrenta los últimos meses del año bajo una condición de estrechez que obliga a reforzar las reservas de agua, garantizar la disponibilidad de generación térmica y moderar el crecimiento de la demanda. El escenario está marcado por un fenómeno de El Niño que, de acuerdo con los pronósticos citados por el Gobierno, podría tener una intensidad considerable y prolongar el periodo seco hasta mediados del próximo año.
La preocupación central está en llegar al verano con niveles adecuados en los embalses. La estrategia oficial busca combinar la generación hidráulica con las plantas térmicas y las fuentes no convencionales para garantizar el suministro eléctrico durante los meses de mayor presión sobre el sistema.
El diagnóstico parte de una situación que el Gobierno califica como estresada: existe un faltante superior al 8% en energía firme, las reservas de gas se encuentran bajo presión y cerca del 30% del gas que actualmente consume el país debe ser importado, mientras varios proyectos de generación permanecen retrasados.
Una demanda que crece por encima de la oferta
Uno de los principales factores de presión es el comportamiento de la demanda. Según las cifras expuestas por el Gobierno, el consumo de electricidad registra actualmente un crecimiento cercano al 6,7% a nivel nacional, pero en la Costa Caribe el incremento se ubica entre 10% y 11%.
Las altas temperaturas de la región explican parte de esta diferencia, debido al mayor uso de sistemas de aire acondicionado. El aumento de la demanda adquiere especial relevancia en un escenario en el que la capacidad de generación hidráulica no ha registrado un crecimiento equivalente durante los últimos años.
La combinación de mayor consumo, reservas hídricas que deben administrarse cuidadosamente y una generación térmica que depende de la disponibilidad de combustibles coloca al ahorro de energía en el centro de la estrategia.
El Gobierno plantea que no se trata de una ausencia inmediata de energía para atender la demanda, sino de administrar responsablemente las reservas disponibles para evitar que se agoten antes de que termine el periodo seco.
$1,5 billones para respaldar la generación térmica
La situación financiera del sector constituye otro de los frentes de atención. De acuerdo con la información presentada, el Gobierno dispuso $1,5 billones para garantizar liquidez a los generadores térmicos.
Los recursos comenzaron a entregarse en cuotas de $300.000 millones, con el propósito de facilitar el acceso al combustible necesario para que estas plantas puedan mantener su capacidad de generación cuando el sistema hidráulico enfrente mayores restricciones.
La generación térmica tendrá un papel estratégico durante el verano, particularmente si los niveles de los embalses requieren preservar agua para las etapas más críticas del fenómeno climático.
El Gobierno también anunció que trabaja con generadores, transmisores, comercializadores y otras entidades del sector para identificar obstáculos financieros, regulatorios y operativos que puedan afectar la disponibilidad de energía.
Gas importado y proyectos pendientes
El abastecimiento de gas aparece como otro de los puntos sensibles de la coyuntura. El país importa actualmente alrededor del 30% del gas que consume, en un contexto de reducción de las reservas y de una mayor necesidad de contar con este combustible para respaldar la generación térmica.
A esta situación se suma el retraso de proyectos de generación que, según el Gobierno, acumulan dificultades relacionadas con procesos de licenciamiento y asuntos sociales.
La administración busca acelerar la solución de estos obstáculos y ha planteado mesas de trabajo con las empresas del sector para revisar individualmente los problemas que afectan el desarrollo de los proyectos.
La disponibilidad de combustibles líquidos también forma parte de la preparación para el periodo seco, especialmente ante la posibilidad de que algunas plantas tengan que recurrir a ellos para garantizar generación.
Energía Ya!: ahorro como herramienta de seguridad
En este escenario comenzó a tomar fuerza el programa Energía Ya!, mediante el cual el Gobierno busca incorporar a los consumidores como parte de la estrategia de seguridad energética.
Durante septiembre se desarrolla una etapa pedagógica para promover el ahorro voluntario. A partir de octubre se contempla la aplicación de un mecanismo de incentivo negativo cuando el consumo supere determinados niveles.
La referencia planteada por el Gobierno es un consumo que podría ubicarse alrededor de 10% por encima del nivel normal. El objetivo es evitar que el crecimiento de la demanda acelere el uso de las reservas disponibles durante el periodo seco.
La estrategia parte de una premisa: cada kilovatio hora que pueda ahorrarse permite reducir presión sobre la generación y preservar los recursos hídricos para los meses de mayor exigencia.
La Costa Caribe, uno de los focos de mayor consumo
El comportamiento de la demanda en la Costa Caribe adquiere especial relevancia dentro de este escenario.
Mientras el crecimiento nacional se sitúa alrededor de 6,7%, en la región el consumo aumenta entre 10% y 11%. El factor climático es determinante: las temperaturas elevadas incrementan el uso de equipos de refrigeración y aire acondicionado.
Para una región que históricamente registra altas temperaturas, la evolución del consumo durante el verano puede representar una presión adicional sobre el sistema.
Por ello, el llamado oficial no se limita al ahorro de electricidad. También incluye el uso responsable del agua y del gas, recursos estrechamente relacionados con la capacidad de generación y con la operación energética del país.
El agua, un activo estratégico
La situación energética también está directamente vinculada con la disponibilidad de agua. Una parte importante de la generación eléctrica colombiana depende de los recursos hídricos, por lo que la evolución de los caudales y de los embalses será determinante durante el periodo seco.
El Gobierno busca llegar al verano con reservas suficientes para enfrentar eventuales prolongaciones del fenómeno climático.
La previsión oficial contempla la posibilidad de que el periodo seco se extienda más allá de abril y que las condiciones críticas puedan mantenerse hasta mediados del próximo año, mientras se recuperan las fuentes de agua.
Por ello, la estrategia combina ahorro, generación térmica, fuentes no convencionales y administración de las reservas hidráulicas.
Un desafío que trasciende al sector eléctrico
El fenómeno de El Niño no representa únicamente un riesgo para la generación de electricidad. También puede afectar la agricultura, el abastecimiento de alimentos, el transporte fluvial y la logística necesaria para movilizar combustibles.
El Gobierno plantea, por ello, una respuesta coordinada entre diferentes sectores y entidades.
En materia de infraestructura energética, además, se ha pedido a las comunidades contribuir a su protección. Los incendios constituyen otro factor de riesgo para las redes y las instalaciones, por lo que el llamado incluye reportar situaciones que puedan comprometer la infraestructura.
La administración sostiene que el país cuenta con capacidad para atender la demanda durante el fenómeno, pero considera necesario mantener un margen de reserva suficiente para responder ante eventuales contingencias.
La transición energética, pero con confiabilidad
La coyuntura también reabre el debate sobre la estructura futura de la matriz energética colombiana.
El Gobierno mantiene su apuesta por la transición hacia fuentes más limpias, pero plantea que el proceso debe desarrollarse de manera que no comprometa la confiabilidad del suministro.
En esa dirección, busca atraer nuevas inversiones y ampliar las diferentes fuentes de generación disponibles, de manera que el país pueda contar con suficiente capacidad y reservas para enfrentar futuros fenómenos climáticos.
El objetivo de fondo es reducir la vulnerabilidad del sistema ante eventos como El Niño. Para ello, además de nuevas inversiones, será determinante resolver los retrasos de proyectos, asegurar combustibles, fortalecer la infraestructura y garantizar la sostenibilidad financiera de los diferentes actores de la cadena.
Mientras llegan esas soluciones estructurales, el último trimestre del año será decisivo. La recuperación de los embalses, la disponibilidad de gas y combustibles, el funcionamiento de las plantas térmicas y el comportamiento de la demanda definirán el margen de maniobra con el que Colombia enfrentará los meses de mayor presión sobre su sistema energético.