Hasta 18.000 cédulas de personas fallecidas se usan al año para firmar documentos y contratos
Para cometer una suplantación ya no siempre hace falta falsificar una cédula o, peor aún, estar vivo. El documento puede ser completamente auténtico y pertenecer a alguien que, literal, está muerto.
Así lo confirma un estudio reciente realizado por AUCO, compañía tecnológica especializada en firma electrónica y validación de identidad, que analiza más de 250.000 verificaciones mensuales para diferentes sectores económicos e industrias. Según el documento, en promedio, cerca de 1.500 cédulas de personas fallecidas aparecen cada mes en intentos de firma o validación.
La cifra equivale a unas 50 al día, más de dos cada hora y una por cada 167 verificaciones de identidad. De mantenerse ese promedio, la proyección subiría a unas 9.000 cédulas en seis meses y hasta 18.000 en un año.
“Estamos viendo documentos reales de personas fallecidas que alguien intenta utilizar para pedir préstamos, financiar productos o firmar contratos. Como la cédula es auténtica, una revisión visual puede no detectar nada extraño”, explicó Santiago Montoya, CEO de AUCO y autor del informe.
La suplantación, agrega Montoya, “también puede involucrar identificaciones robadas, documentos con la fotografía alterada o cédulas válidas utilizadas por alguien distinto de su titular”.
Una cédula verdadera también puede ser una trampa
La Registraduría ha advertido que registrar oportunamente un fallecimiento es clave para cancelar la cédula y evitar que la identidad del difunto siga siendo utilizada. En cifras, solo en 2025 la entidad canceló 105 cédulas por falsa identidad y hasta agosto de 2026 había cancelado otras 83.
Para Montoya, el mensaje es claro: “mirar una cédula y comprobar que “parece original” ya no alcanza”.
Antes de aprobar un crédito, entregar un producto financiado o permitir la firma de un contrato, insiste, “una compañía debería comprobar que quien realiza el trámite es realmente el titular del documento. Para ello, debe comparar el rostro de quien hace la gestión con el de la identificación, verificar que las imágenes no estén alteradas y confirmar la identidad por un segundo canal”.
Los intentos de suplantación de identidad no se concentran únicamente en bancos. Según el estudio de AUCO, se detectaron casos en microcrédito, inmobiliarias, constructoras, empresas que venden productos financiados, ventas por catálogo y telecomunicaciones.
De hecho, las cifras oficiales muestran la escala nacional de este problema en Colombia. La Superintendencia de Industria y Comercio ha reportado 40.316 denuncias por suplantación de identidad desde 2020. Entre 2022 y mayo de 2026 también recibió 13.983 reclamaciones relacionadas con casos de suplantación a través de SIC Facilita; 11.365 correspondieron a telecomunicaciones, es decir, empresas de telefonía celular.
Desde noviembre, las compañías tendrán que probar cómo verificaron al cliente
El tema gana urgencia por la Ley Estatutaria 2573 de 2026, cuya vigencia general comienza el 19 de noviembre. La norma obliga a las empresas cobijadas a contar con medidas suficientes y razonables para comprobar la identidad de sus clientes y a aportar la información usada para aprobar una operación cuando exista una reclamación por suplantación.
En la práctica, una compañía que no pueda demostrar cómo verificó al cliente podría verse obligada a suspender cobros, corregir reportes y asumir las consecuencias económicas de una operación fraudulenta.
“Si la empresa no guardó evidencia de cómo validó la identidad, después no tendrá con qué demostrar que la operación fue legítima”, señaló Montoya.
Asimismo, recomienda conservar la imagen de la cédula por ambas caras, la fotografía del rostro con prueba de vida, el resultado de las consultas en fuentes oficiales, la comprobación por un segundo canal y datos como fecha, hora, dirección IP y dispositivo utilizado.