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Salud 07 Sep 2026 Por

La epidemia silenciosa que empieza mientras dormimos

Dormir ocho horas ya no es garantía de descanso. Cada vez más personas se levantan con la sensación de no haber recuperado energías, luchan contra el sueño durante la jornada laboral o atribuyen su cansancio permanente al estrés. En muchos casos, el problema no está en la cantidad de horas dormidas, sino en la calidad del sueño.

Detrás de esa fatiga cotidiana puede encontrarse la apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno que provoca pausas repetidas en la respiración mientras la persona duerme y que, de no tratarse, puede desencadenar enfermedades cardiovasculares, metabólicas y respiratorias.

“La apnea del sueño no solo afecta el descanso. Cada episodio de interrupción respiratoria obliga al organismo a trabajar bajo condiciones de falta de oxígeno, lo que genera una respuesta inflamatoria y un aumento sostenido del estrés cardiovascular”, explica Darys Osuna Julio, docente del programa de Terapia Respiratoria de Areandina sede Pereira.

Mucho más que un ronquido

Aunque el ronquido es uno de los signos más conocidos, no todas las personas que roncan padecen apnea del sueño. La diferencia está en que, durante un episodio de apnea, la vía aérea se bloquea parcial o totalmente, impidiendo el paso del aire durante varios segundos.

Esas pausas suelen repetirse decenas o incluso cientos de veces durante la noche sin que la persona sea consciente de ello. “Cuando los ronquidos se interrumpen con silencios prolongados, seguidos de jadeos o despertares con sensación de ahogo, es importante buscar atención médica. Esos episodios indican que el organismo está dejando de recibir oxígeno de forma repetitiva”, señala la especialista.

Con el tiempo, esta disminución intermitente de oxígeno obliga al corazón y al sistema respiratorio a realizar un esfuerzo constante. La consecuencia es un mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias, insuficiencia cardíaca, infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.

Aunque se ha dado una popularización de relojes inteligentes y pulseras de monitoreo ha cambiado la relación de muchas personas con su salud. Todavía no reemplazan un diagnóstico médico.

“Estos dispositivos tienen una buena capacidad para identificar cambios que podrían sugerir un problema, pero fueron diseñados principalmente para el bienestar personal. Si muestran descensos repetidos en la saturación de oxígeno o se acompañan de ronquidos intensos y somnolencia diurna, lo recomendable es acudir a una valoración especializada”, explica Osuna.

La inteligencia artificial entra al dormitorio

La inteligencia artificial también está transformando la medicina del sueño. Hoy, muchos equipos de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) analizan automáticamente lo que ocurre mientras el paciente duerme y ajustan el tratamiento según sus necesidades. Además, los especialistas pueden supervisar a distancia el uso del dispositivo y comprobar si la terapia está siendo efectiva.

“La inteligencia artificial ayuda a identificar qué pacientes tienen mayor riesgo de abandonar la terapia y permite intervenir antes de que suspendan el tratamiento. Esto mejora la adherencia y aumenta las probabilidades de éxito”, afirma la docente. Gracias a estos avances, el tratamiento es cada vez más cómodo, personalizado y eficaz para los pacientes.

Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, el principal desafío continúa siendo lograr que los pacientes mantengan el tratamiento. Durante años, entre el 30 % y el 40 % de quienes utilizan CPAP abandonaban la terapia por incomodidad, sensación de claustrofobia, resequedad o dificultades para adaptarse a las máscaras.

La industria ha respondido con equipos más silenciosos, máscaras de contacto mínimo fabricadas con materiales más suaves, sistemas de humidificación inteligentes y algoritmos que reducen automáticamente la presión durante la exhalación para hacer la respiración más natural.

La apnea del sueño no solo incrementa el riesgo cardiovascular. Diversas investigaciones han demostrado que las interrupciones repetidas de la respiración alteran el funcionamiento hormonal del organismo, favoreciendo la resistencia a la insulina y aumentando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Además, quienes padecen apnea suelen presentar mayores dificultades para controlar la hipertensión, incluso cuando reciben tratamiento farmacológico”. El sueño reparador es un componente fundamental de la salud. Cuando la respiración se altera de manera repetitiva durante la noche, todo el organismo termina pagando las consecuencias”, advierte Osuna.

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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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