“La microempresa es hoy la gran generadora de empleo en Colombia” Lina Montoya Directora de Interacturar
Economía y Desarrollo conversó con Lina Montoya, directora de Interactuar, sobre la edición 36 del Empresario del Año, el papel de las microempresas en la generación de empleo, el acceso al crédito y los programas de formación que desarrolla la entidad para fortalecer a los empresarios colombianos.
¿Qué trajo de nuevo esta edición del Empresario del Año, cuántos participantes tuvo y cómo funciona la actividad?
En Interactuar llevamos 43 años trabajando por la microempresa en Colombia y esta es la edición número 36 del Empresario del Año.
Es un evento que nació con el propósito de reconocer a esos “Héroes invisibles” que tenemos en Colombia: la microempresa y todas las personas y familias que viven de su esfuerzo, de su empeño, de crear un negocio, una empresa o un legado familiar.
El Empresario del Año se basa en nuestra red de clientes. Cada año acompañamos a cerca de 45.000 empresarios en Antioquia, Sucre, Córdoba, Tolima y Caldas. A partir de ese universo seleccionamos a quienes nos inspiran.
En esta edición tuvimos 16 nominados, distribuidos en varias categorías. Entre los ganadores de cada una se seleccionó al gran ganador, que en esta oportunidad correspondió a Marlen Quiñones, gran Ganadora FamiEmpresario Interactuar 2026.
Creo que esto también inspira a otros empresarios para que se motiven a seguir creando empresa en Colombia, generando empleo de calidad, implementando buenas prácticas, promoviendo la equidad y generando oportunidades para muchas personas.
¿Qué tanto ha crecido esta convocatoria a lo largo de estos 36 años? ¿Cómo ha evolucionado la participación de los emprendedores?
A lo largo de los años han aparecido nuevas categorías y estas también reflejan la evolución de las empresas. Por ejemplo, hoy reconocemos a las empresas conscientes dentro del liderazgo, el liderazgo femenino y el liderazgo rural.
Este año tendremos nominados que son migrantes venezolanos que ya han construido empresa en Colombia. Probablemente hace diez años no teníamos este tipo de categorías.
El concurso funciona mediante una selección que hacemos con nuestros equipos internos. Vamos realizando una depuración y, cuando tenemos los finalistas, convocamos a un jurado externo que participa en la elección de los ganadores de cada categoría.
¿Cómo se realiza esa selección? ¿Las personas o empresas se inscriben o ustedes las identifican directamente?
Dentro del ADN de Interactuar está identificar, en primer lugar, personas que tengan una gran mentalidad empresarial y una trayectoria de crecimiento, pero, sobre todo, que tengan un gran espíritu de generar bienestar, no solamente para ellos, sino también para sus familias.
Eso lo identificamos a través de nuestros asesores de campo y consultores, quienes conocen la trayectoria de estos empresarios.
Dentro de las categorías se puede encontrar una empresa más formalizada que otra, pero eso no le quita mérito a un empresario. Queremos reconocer que en Colombia existe una gran diversidad, incluso en los niveles de formalización empresarial.
No tiene más mérito quien tiene 40 empleados que quien tiene dos. Tampoco tiene más mérito quien vende $1.000 millones que quien vende $100 millones o $10 millones.
Lo que queremos resaltar es la labor empresarial y el impacto que estas empresas generan entre sus empleados y en los territorios. Puede ser una empresa pequeña a la luz de algunas métricas, pero que genere un gran impacto.
Por ejemplo, en las regiones encontramos empresarios que hablan de cultivos orgánicos y del bienestar de sus comunidades y familias.
También vemos una evolución importante cuando estos empresarios comienzan a cuestionarse sobre temas como la economía circular, el cuidado del medio ambiente y el manejo de los residuos. Antes simplemente los desechaban, pero ahora empiezan a buscar alternativas, a innovar y a implementar nuevas prácticas.
Vemos innovación, creatividad y generación de empleo.
¿Cómo es la relación de Interactuar con esos famiempresarios y de qué manera los apoyan?
En Interactuar tenemos dos grandes formas de acompañar a los empresarios. Una es el microcrédito. Interactuar es una de las entidades microfinancieras del país.
Hoy atendemos cerca de 40.000 empresarios mediante el acceso al crédito formal, que es muy importante, y contamos además con toda una línea que denominamos transformación empresarial.
Allí tenemos desde cursos cortos de educación financiera y educación básica empresarial hasta un programa muy ambicioso denominado MBA, Método Base de Aceleración, mediante el cual aceleramos las empresas.
A través de estos programas vemos transformaciones: empresas que crecen en ventas, se formalizan y formalizan sus empleos. Muchas de las transformaciones de mentalidad que observamos también provienen de estos programas de formación.
¿Por cuánto tiempo se mantiene ese acompañamiento? ¿Hasta qué momento llega la participación de Interactuar?
Dejamos que el empresario marque su propio ritmo. Tenemos programas que pueden durar desde algunas horas, conversaciones o consultorías puntuales, hasta el MBA que les mencionaba.
El MBA tiene tres niveles y cada uno dura nueve meses. Hay empresarios que permanecen con nosotros durante mínimo tres años.
También tenemos empresarios que han sido clientes de crédito de Interactuar durante más de 20 años y que, a lo largo de ese camino, han recibido diferentes capacitaciones.
Este año tenemos una categoría muy especial relacionada con el buen comportamiento financiero. Queremos reconocer a las personas que han estado con nosotros durante muchos años, que han cuidado sus créditos, los han pagado bien y, gracias a ello, han logrado hacer crecer sus empresas.
Es una categoría especial porque presentamos las historias y es el público el que vota por el ganador.
¿Qué tanta presencia tiene Interactuar en la región de Urabá?
En Urabá tenemos una presencia muy importante. Actualmente contamos con oficina en Apartadó y otra en Turbo. Tenemos una cartera de un poco más de $20.000 millones destinada a empresarios de Urabá.
También hemos realizado un trabajo importante para llevar cooperación internacional a esta región.
Hoy tenemos nuestro programa MBA Agro en Urabá y contamos con toda nuestra escuela de formación operando allí, movilizando recursos de cooperantes españoles y de cooperación belga. Incluso hemos participado en proyectos en Ecoclean.
Para nosotros, Urabá es un área estratégica porque tenemos grandes retos para seguir acompañando a los empresarios, ayudarlos a formalizarse y a continuar generando empleo.
A lo largo de estas más de tres décadas, ¿han podido medir el alcance y la permanencia de las empresas que acompañan? ¿Cuántas logran superar obstáculos como las altas tasas de interés, el incremento de los costos laborales y otras dificultades?
Cada año hacemos una medición de nuestros empresarios. En Colombia la mortalidad empresarial es alta, pero lo que identificamos entre nuestros clientes es que, en promedio, la gran mayoría de sus empresas tiene más de cinco años de funcionamiento.
Eso ya nos da una señal importante. Algunas empresas también se reinventan, y eso es algo que ocurre con frecuencia.
Nuestros empresarios generan, en promedio, tres empleos, lo cual es importante. Entre quienes pasan por nuestros programas de formación, uno de los principales hitos que observamos es la formalización del empleo y de las empresas. Estas son las que posteriormente tienen mayor probabilidad de subsistir durante más años.
Además, tenemos un índice de movilidad social que próximamente volveremos a medir. Este indicador busca establecer no solamente qué ocurre con la empresa, sino también qué sucede con su entorno familiar.
Lo venimos midiendo desde hace cerca de dos años y este será el tercer año. Queremos conocer la evolución de las familias alrededor de esas empresas.
Lo que hemos observado durante estos tres años de medición es que el negocio y la empresa sí generan bienestar.
Preguntamos, por ejemplo, por la calidad de la vivienda, el acceso a la educación y la educación formal y secundaria. Una de las situaciones más satisfactorias que encontramos es que muchos empresarios muestran con orgullo que sus hijos ya se graduaron de la universidad.
Son hitos que nos muestran que existe movilidad social a partir del emprendimiento y de la empresa.
Cuando se habla de emprendimiento normalmente se piensa en personas jóvenes, pero también existe la denominada economía plateada. ¿Cómo están viendo ustedes este segmento y el emprendimiento femenino?
Actualmente Colombia está viviendo un cambio demográfico importante y ese cambio también se está reflejando en los clientes que atendemos.
Si bien hay jóvenes y emprendedores, hoy incluso vamos a tener una mención especial a la economía plateada. Las personas mayores de 55 años representan actualmente un poco más del 20% de nuestros clientes.
Son empresarios extraordinarios porque tienen toda la experiencia, saben hacia dónde van y cuentan con un conocimiento y un hacer que simplemente convierten en empresa y hacen parte de su plan de vida.
Por eso estamos trabajando cada vez más en este segmento. Vemos un cambio demográfico importante que también se refleja en nuestra base de clientes y estamos construyendo nuevos productos y servicios.
Por ejemplo, a raíz de nuestro seguro de vida asociado al crédito, que actualmente tenemos con Seguros Bolívar, podemos hacer créditos hasta los 80 años.
Esto representa un acceso importante para las personas que hacen parte de la economía plateada.
¿En qué sectores hay mayor desarrollo de estos famiempresarios?
La microempresa en Colombia refleja, en buena medida, la composición de las actividades económicas del país.
Actualmente tenemos una gran participación del sector comercio. También tenemos aproximadamente un 20% en actividades rurales y agroempresas comerciales.
Asimismo, encontramos empresarios en sectores como maquila, confección y turismo, que es un área que está creciendo bastante.
Tenemos también servicios. Entre los nominados de esta edición hay empresarios que están llevando internet a las veredas y prestando diferentes servicios profesionales y personales.
Las industrias creativas también están teniendo una participación importante.
¿Cuánto es el crédito mínimo y cuál es el máximo? ¿Cómo funciona esa escalabilidad para que el empresario pueda ir accediendo a mayores recursos?
En Interactuar prestamos desde $800.000. En Colombia, para que una operación sea catalogada como microcrédito, puede llegar hasta 120 salarios mínimos.
Nuestro crédito promedio está alrededor de $8 millones.
Tenemos operaciones desde $800.000 hasta empresarios que pueden acceder a créditos de entre $130 millones y $150 millones, dependiendo de su trayectoria empresarial, de la destinación del crédito y de las necesidades de inversión.
Estamos acompañando mucho el fortalecimiento de las capacidades de inversión. Prestamos desde capital de trabajo hasta capital de inversión.
¿Han dimensionado cuánto empleo generan, en relación con el universo de empresas que apoyan?
Como decía anteriormente, nuestros empresarios generan, en promedio, tres empleos. Si tomamos como referencia los cerca de 40.000 empresarios que atendemos con crédito, estaríamos hablando de aproximadamente 120.000 empleos.
El reto es que sean empleos formales.
Si se observan las cifras colombianas, en los últimos años ha disminuido la tasa de desempleo, pero ha aumentado la tasa de informalidad laboral. En buena parte, esto se explica porque una porción importante de la generación de empleo está en manos de estos empresarios.
La generación de empleo hoy no la está haciendo únicamente la gran empresa; la microempresa tiene un papel fundamental.
Nuestro gran reto y en lo que más trabajamos con ellos es lograr que comprendan mejor sus cifras y sus datos de negocio, para que no tengan miedo de formalizar un empleo.
Sabemos lo costoso que es formalizar y mantener un puesto de trabajo. Por eso nos hemos propuesto entregarle a Colombia, de aquí a 2030, al menos 100.000 empleos formales.
Es una gran meta que nos hemos planteado. Queremos trabajar con los empresarios para que entiendan la generación de empleo formal también como una palanca de competitividad y crecimiento.
También ha aumentado el llamado “gota a gota”. ¿Cómo trabajan para mitigar el recurso de los empresarios a este tipo de financiación informal?
Lo primero es estar muy cerca del empresario y enseñarle qué es un crédito formal y qué es un crédito informal, así como las ventajas de acceder al crédito formal.
También debemos facilitar el acceso y ofrecer formación para que el empresario pueda construir un historial y generar un buen puntaje crediticio, de manera que cada vez pueda acceder a mayores recursos.
Creo que esta es una tarea de muchos actores: formar y acompañar.
En Interactuar encuentran un crédito formal que les ayuda a generar ese historial. También trabajamos en innovación para ser más ágiles y oportunos.
Nuestra principal competencia frente al “gota a gota” es la rapidez en la entrega de los recursos. Por eso estamos trabajando para ser más ágiles a la hora de otorgar los créditos.
¿El incremento de las tasas de interés del Banco de la República puede obstaculizar la labor de seguir llevando crédito a estos empresarios?
Ese es un reto que actualmente tiene toda la economía colombiana. Cuando hay incrementos en las tasas de interés se produce un ajuste de la liquidez y lo que puede ocurrir no necesariamente es que no podamos otorgar crédito, sino que este se encarezca.
Entonces, el empresario debe ser muy cuidadoso y nosotros debemos acompañarlo para garantizar que esa financiación realmente sea rentable para su negocio, porque el capital va a ser más costoso.
La oportunidad para la cual está solicitando el crédito debe ser verdaderamente rentable para que el negocio pueda crecer.
Ahí es donde resulta fundamental el acompañamiento.