Una de cada cuatro personas mayores de 25 años podría sufrir un ACV
Cerca del 80% de los ataques cerebrovasculares (ACV) se pueden prevenir. Sin embargo, actuar a tiempo ante los primeros síntomas y evitar que el evento se repita siguen siendo los grandes desafíos frente a una enfermedad que, en Colombia, fue la segunda causa de muerte en 2023, con 16.946 defunciones registradas. Además, se estima que cada año ocurren en el país más de 45.000 ACV, una condición reconocida como la primera causa de discapacidad en adultos.
A escala global, el ACV es la segunda causa de muerte y una de cada cuatro personas mayores de 25 años sufrirá uno a lo largo de su vida. En Colombia y la región, la carga de esta enfermedad continúa en ascenso e impacta con mayor frecuencia a personas en edad productiva, debido al subdiagnóstico y al control insuficiente de factores como la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol elevado.
Aunque suele llamarse «accidente», un ACV no ocurre simplemente por azar. Cerca del 87% de los casos son isquémicos: se producen cuando un coágulo bloquea una arteria e impide que la sangre llegue a una parte del cerebro. Los demás casos son hemorrágicos y ocurren cuando se rompe un vaso sanguíneo, algo que puede estar relacionado con aumentos fuertes de la presión arterial que no está controlada.
«El ataque cerebrovascular se puede prevenir, y lo mejor es evitar que ocurra. Si se sospecha que una persona está sufriendo un ACV, hay que actuar rápido: cada minuto cuenta porque el cerebro está en riesgo. Cuanto antes reciba atención en un centro especializado, mayores serán las posibilidades de reducir las secuelas», explica el Dr. Pablo Amaya, neurólogo vascular y director del programa de ACV de la Fundación Valle del Lili.
El riesgo de sufrir un segundo ACV
Superar un primer ACV o un ataque isquémico transitorio (AIT), también conocido como «mini ACV», no elimina el peligro. Según datos clínicos internacionales, cerca del 10 % de los pacientes sufre un nuevo evento durante el primer año y cerca del 20 % dentro de los cinco años siguientes,
Para reducir el riesgo de sufrir un segundo ACV, la ciencia continúa investigando nuevas alternativas de tratamiento. En este contexto, Bayer impulsó el estudio clínico OCEANIC-STROKE, publicado en The New England Journal of Medicine, que evaluó una nueva opción de tratamiento junto con la terapia habitual en más de 12.000 pacientes que habían sufrido un ACV isquémico o un ataque isquémico transitorio de alto riesgo.5
Los resultados del estudio mostraron que añadir esta nueva opción al tratamiento habitual redujo en un 26 % el riesgo de sufrir otro ACV isquémico, en comparación con un placebo, sin aumentar significativamente el riesgo de hemorragias graves.6
Varios centros especializados de Colombia participaron en este estudio, que contó con más de 700 hospitales en todo el mundo. «La participación de instituciones colombianas demuestra la capacidad científica del país y permite estudiar cómo funciona la innovación médica en nuestra población. Como recordaba el doctor Claudio Jiménez, salvar tejido cerebral también es salvar tejido social: cada avance que evite un nuevo ACV protege tanto al paciente como a su familia», afirma el Dr. Amaya.
La sigla CORRE: segundos que salvan vidas
Reconocer rápidamente las señales de alerta permite pedir ayuda médica de inmediato. Para recordar estos signos, los especialistas utilizan la sigla CORRE:
- C: Cara torcida o dolor de cabeza muy intenso y repentino.
- O: Ojo: pérdida repentina de la visión o cambios en la forma de ver.
- R: Rápida pérdida de fuerza o adormecimiento en un lado del cuerpo.
- R: Raro al hablar o dificultad para pronunciar palabras.
- E: Equilibrio alterado o dificultad importante para mantenerse estable. Es una emergencia.
Si aparece alguno de estos síntomas, los especialistas recomiendan anotar la hora en que comenzó, revisar la presión arterial o la glucosa si se cuenta con los equipos necesarios y acudir de inmediato a un hospital.
En el marco del Día Mundial del Ataque Cerebrovascular (ACV), los especialistas recuerdan la importancia de controlar la presión arterial, llevar una alimentación baja en sodio, mantener hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio con regularidad, y acudir a urgencias ante la primera señal de alerta. Estas acciones pueden salvar vidas.