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Finanzas 26 Oct 2026 Por

Las claves para entender la tasa de usura en Colombia

Una tasa de interés superior al 60 % efectivo anual puede ser legal en Colombia. La explicación está en la modalidad del crédito, para octubre de 2026, el límite de usura es de 28,59 % para el crédito consumo y ordinario, y de 66,66 % para consumo de bajo monto . Esta diferencia hace necesario verificar qué producto se está contratando antes de comparar sus intereses con el máximo permitido.

La tasa de usura es el límite legal de los intereses que pueden cobrarse por un préstamo, según la modalidad correspondiente. Su función es proteger al usuario frente a cobros que excedan ese máximo. Sin embargo, que una oferta respete el límite no significa que resulte conveniente para el presupuesto de quien la solicita.

La tasa de usura funciona como un límite de velocidad, inicia Mauricio Sabogal, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la IBERO. “Ningún vehículo puede ir más rápido que eso por ley. El banco o el establecimiento de crédito es el conductor, y la tasa de interés que efectivamente le cobra a usted es la velocidad a la que decide ir. El banco puede decidir ir a 60, 80 o 90 km/h dependiendo de qué tan “seguro” o “riesgoso” considere el camino (su perfil crediticio), pero no podrá superar esos 100 km/h.”

Un límite que depende del tipo de crédito

El tope de usura equivale a 1,5 veces el interés bancario corriente que calcula y certifica la Superintendencia Financiera para cada modalidad. Es una referencia máxima, no una tarifa que todas las entidades deban cobrar.

Por eso, antes de aceptar una oferta, el usuario debe preguntar a qué modalidad pertenece y cuál es su tasa efectiva anual (E. A.). Un préstamo pequeño no se clasifica automáticamente como crédito de consumo de bajo monto, este debe cumplir las condiciones de esa categoría.

La tasa efectiva anual permite comparar los intereses de distintas ofertas sobre una misma base. Si una entidad presenta una tasa mensual y otra una anual, es necesario convertirlas a la misma periodicidad antes de compararlas; multiplicar la mensual por doce no permite obtener su equivalente efectivo anual.

La pregunta no es solo cuánto vale la cuota

Para Sabogal, evaluar un crédito comienza por definir para qué se necesita el dinero y cómo se pagará. Financiar educación, un negocio o un gasto de consumo tiene implicaciones distintas sobre las finanzas personales, y en todos los casos exige revisar la capacidad de pago.

“El crédito para consumo compromete liquidez actual y futura. Esto implica evaluar la necesidad o urgencia del gasto y asegurarse de que la cuota no termine afectando los gastos básicos, la posibilidad de afrontar un imprevisto o la capacidad de ahorro”, señala.

El decano recomienda revisar cuatro aspectos antes de firmar:

  • La tasa: conocer su equivalente efectivo anual y preguntar si es fija o variable.
  • Los cobros adicionales: identificar seguros, comisiones y otros cargos aplicables.
  • El plazo y el costo total: solicitar una simulación que muestre cuánto se devolverá al finalizar el préstamo. Extender el plazo puede reducir la cuota y aumentar los intereses totales.
  • El presupuesto disponible: calcular cuánto queda después de cubrir gastos básicos, otras deudas y la nueva obligación.

Desde IBERO, el llamado es a que la conversación pública ayude a comprender las condiciones del crédito. Antes de aceptar una oferta, el usuario debería poder explicar cuánto recibe, cuánto devolverá, durante cuánto tiempo y qué consecuencias tendría un retraso.

“El crédito es una herramienta para apoyar proyectos de vida y la generación de ingresos futuros; no debe entenderse como una extensión del salario. Hay que usarlo con propósitos claros e informarse bien antes de firmar. Tome decisiones financieras conscientes que construyan su futuro, no que lo comprometan.”, concluye el decano.


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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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