El área jurídica organizacional va más allá de un “gasto” y puede prevenir afectaciones a la reputación de las marcas o cierres temporales o definitivos. Por ello, expertos aseguran que una empresa sin un sistema de Compliance sólido queda expuesta a sanciones administrativas, investigaciones, pérdida de contratos, afectación reputacional y, en casos graves, responsabilidad de
El área jurídica organizacional va más allá de un “gasto” y puede prevenir afectaciones a la reputación de las marcas o cierres temporales o definitivos.
Por ello, expertos aseguran que una empresa sin un sistema de Compliance sólido queda expuesta a sanciones administrativas, investigaciones, pérdida de contratos, afectación reputacional y, en casos graves, responsabilidad de sus administradores o de la persona jurídica.
En Colombia, la Ley 2195 de 2022 fortaleció la responsabilidad administrativa de las personas jurídicas por actos de corrupción y prevé consecuencias como multas e inhabilidades para contratar con el Estado en determinados supuestos.
Además, exige programas de transparencia y ética empresarial para las personas jurídicas sujetas a inspección, vigilancia o control, conforme a los criterios definidos por cada autoridad.
Ante este contexto, Paula Andrea Ramírez Barbosa, directora de la Especialización en Compliance y Derecho de los Negocios de la Universidad Católica de Colombia, mencionó que el no es solo económico. Una empresa puede perder la confianza de sus clientes, proveedores, inversionistas y aliados estratégicos.
El papel del Compliance en la gestión de nuevos desafíos laborales
El Compliance cumple un papel estratégico en la adaptación de las organizaciones a escenarios regulatorios y laborales cambiantes, porque permite pasar de una lógica reactiva frente a la norma a una gestión preventiva, estructurada y sostenible del riesgo legal, reputacional y operativo.
En materia laboral, el compliance no se limita a verificar el cumplimiento formal de obligaciones.
Para Paula Andrea Ramírez Barbosa, directora de la Especialización en Compliance y Derecho de los Negocios de la Universidad Católica de Colombia, “su valor está en ayudar a las organizaciones a identificar oportunamente los cambios normativos, evaluar su impacto en los contratos, reglamentos, políticas internas, procesos disciplinarios, esquemas de contratación, relaciones con trabajadores y terceros, y cultura organizacional”.
Esto permite tomar decisiones informadas, evitar contingencias y fortalecer relaciones laborales basadas en la transparencia, la legalidad y el respeto por los derechos de las personas.
Por su parte, en contextos de transformación regulatoria, el Compliance se convierte en una herramienta de gobernanza corporativa. Ayuda a que las empresas alineen su operación con las nuevas exigencias legales, pero también con estándares éticos, buenas prácticas empresariales y expectativas sociales cada vez más relevantes.
Los incumplimientos más frecuentes que generan sanciones en las organizaciones
Precisamente para dar cumplimiento a los nuevos desafíos, es necesario que las empresas eviten tratar el Compliance como un documento y no como un sistema vivo.
En este sentido, Paula Andrea Ramírez Barbosa, directora de la Especialización en Compliance y Derecho de los Negocios de la Universidad Católica de Colombia, explicó que entre los errores más comunes están:
• No contar con una matriz de riesgos real.
• Copiar manuales genéricos.
• No hacer debida diligencia sobre clientes, proveedores, socios o beneficiarios finales.
• No capacitar al personal.
• No documentar decisiones.
• No actualizar políticas.
• No tener canales de denuncia efectivos.
• Designar oficiales de cumplimiento sin independencia, recursos o acceso a la alta dirección.
En cuanto al Sistema de Autocontrol y Gestión del Riesgo Integral de Lavado de Activos, Financiación del Terrorismo y Financiamiento de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (SAGRILAFT) y Programa de Transparencia y Ética Empresarial (PTEE), la Superintendencia de Sociedades ha publicado múltiples resoluciones sancionatorias relacionadas con incumplimientos de estos capítulos. Esto evidencia que el riesgo sancionatorio ya no es teórico.
Asimismo, en protección de datos, los errores comunes incluyen recolectar información sin autorización válida, tratar datos sensibles sin cumplir requisitos reforzados, no permitir el ejercicio de derechos de los titulares y no contar con medidas de seguridad suficientes. La SIC ha sancionado casos en los que se manejaban datos sensibles o biométricos sin el debido cumplimiento legal.
Nuevas exigencias regulatorias y su impacto en las empresas
Para evitar incumplimiento, es imperante que las organizaciones estén al día con las nuevas exigencias regulatorias que tienen impacto real en las organizaciones.
Paula Andrea Ramírez Barbosa, directora de la Especialización en Compliance y Derecho de los Negocios de la Universidad Católica de Colombia, compartió algunos de los cambios jurídicos que las empresas no deben perder de vista:
• Primero, la consolidación de las obligaciones en SAGRILAFT y PTEE, especialmente para empresas obligadas ante la Superintendencia de Sociedades. La entidad ha actualizado plazos, reportes y obligaciones relacionadas con estos sistemas, y mantiene publicaciones de resoluciones sancionatorias por incumplimientos en los Capítulos X y XIII de su Circular Básica Jurídica.
• Segundo, el crecimiento de la supervisión en protección de datos personales. La SIC reportó en 2025 un aumento de investigaciones y multas por infracciones al régimen de datos personales, incluyendo casos relacionados con datos sensibles y biométricos.
• Tercero, el deber de identificar y actualizar beneficiarios finales ante la DIAN. El Registro Único de Beneficiarios Finales exige identificar, obtener, conservar, suministrar y actualizar información, y el incumplimiento puede generar sanciones.
• Cuarto, el Decreto 0368 de 2026 sobre finanzas abiertas, que establece un sistema obligatorio para el intercambio seguro y estandarizado de datos financieros, con autorización previa del titular. Esto exigirá a entidades financieras, fintech y terceros receptores mayores controles en privacidad, seguridad de la información, gobierno de datos y consentimiento informado.
Es por eso por lo que el Compliance no debe verse como un mecanismo defensivo, sino como una herramienta de sostenibilidad empresarial.
Las empresas que previenen, documentan, investigan y corrigen oportunamente están en mejor posición para proteger su reputación, responder ante las autoridades y conservar la confianza de sus grupos de interés.















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