La agroindustria bananera colombiana reafirma su compromiso con la institucionalidad, la seguridad jurídica, la libertad de empresa y el desarrollo regional como pilares del progreso nacional. El sector genera más de 200.000 empleos directos e indirectos, es el tercer producto agrícola de exportación del país y constituye el principal motor económico y social de numerosas
La agroindustria bananera colombiana reafirma su compromiso con la institucionalidad, la seguridad jurídica, la libertad de empresa y el desarrollo regional como pilares del progreso nacional.
El sector genera más de 200.000 empleos directos e indirectos, es el tercer producto agrícola de exportación del país y constituye el principal motor económico y social de numerosas zonas rurales, durante más de 38 años, productores y trabajadores han consolidado uno de los modelos de diálogo social más sólidos de Colombia, sustentado en la negociación colectiva, la formalidad laboral y el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores. Este esfuerzo ha convertido a la agroindustria bananera en referente internacional de salario digno, trabajo decente y desarrollo sostenible.
Expresamos nuestra preocupación ante manifestaciones que promueven la polarización, la estigmatización o la descalificación de personas, organizaciones y sectores productivos que actúan dentro de la legalidad y aportan al crecimiento del país.
Creemos en una Colombia que valore a quienes invierten, producen, generan empleo y construyen oportunidades en las regiones. Por ello, coincidimos con el programa de gobierno que defienda instituciones sólidas, seguridad jurídica, confianza para invertir, respeto por la iniciativa privada y reconocimiento de los sectores productivos como motores de bienestar y desarrollo.
Invitamos a los trabajadores del sector bananero y de las demás actividades productivas, así como a empresarios, comunidades y ciudadanos, a reflexionar sobre la necesidad de proteger lo construido. El empleo formal, el diálogo social, la estabilidad institucional, la inversión y las oportunidades regionales no pueden darse por sentados. Preservarlos es una responsabilidad colectiva para construir un mejor país para las generaciones presentes y futuras.
La defensa de la institucionalidad, las libertades, el empleo y el desarrollo de las regiones no es una causa política: es una causa nacional.















Leave a Comment
Your email address will not be published. Required fields are marked with *