Colombia ante El Niño sin discutir la respuesta a la demanda energética en campaña

Colombia ante El Niño sin discutir la respuesta a la demanda energética en campaña

Por: Esteban Quintana, CEO de Klik Energy Mientras el país se concentra en la coyuntura electoral, las proyecciones técnicas advierten lo que pocos se atreven a decir en voz alta: el Fenómeno de El Niño que se perfila para finales de 2026 e inicios de 2027 podría convertirse en la peor prueba de estrés que

Por: Esteban Quintana, CEO de Klik Energy

Mientras el país se concentra en la coyuntura electoral, las proyecciones técnicas advierten lo que pocos se atreven a decir en voz alta: el Fenómeno de El Niño que se perfila para finales de 2026 e inicios de 2027 podría convertirse en la peor prueba de estrés que haya enfrentado el Sistema Interconectado Nacional (SIN) en la última década. La brecha creciente entre las proyecciones de demanda y la capacidad real de generación firme es un dato frío, pero contundente: si no se toman decisiones estructurales con soluciones técnicas y claras ahora, el riesgo de un racionamiento deja de ser una hipótesis académica para convertirse en un escenario probable.
Y sobre ese escenario, ya tensionado, se superpone una crisis que no espera: la de AIR-E en la costa Caribe. Lo que hoy viven 5.2 millones de habitantes en Atlántico, La Guajira y Magdalena no es un problema regional aislado; es una fisura visible de una estructura que comenzará a tener más grietas en todo el país cuando los embalses empiecen a descender. El Niño no va a crear la crisis: la va a amplificar.
Durante décadas nos vendieron la idea de que el problema del Caribe era simplemente un operador negligente. Se liquidó Electricaribe, se fragmentó el mercado y nació AIR-E.
AIR-E heredó una infraestructura fatigada, subsidios sin pagar y esto sumado a la volatilidad de los precios en bolsa, ha creado un agujero negro financiero, sobre la cual distintos gremios han expresado su preocupación. Cuando los precios de bolsa se disparen con la sequía, esa herida abierta se convertirá en hemorragia.
El riesgo sistémico es evidente: si AIR-E deja de pagar a los generadores en medio de un Niño severo, la cadena de pagos del sector eléctrico colombiano se rompe en el peor momento posible. No hablamos solo de que el Caribe se apague; hablamos de un efecto dominó que puede arrastrar a empresas sólidas de todo el país justo cuando más se necesita que el sistema funcione como un reloj. Y todo esto, insisto, antes de que siquiera algún embalse llegue a niveles críticos.
El usuario como aliado: la lección que ya aprendimos y estamos olvidando
Colombia tiene en su memoria reciente una herramienta que funcionó. Mecanismos como “Apaga Paga” y el esquema de Respuesta de la Demanda (RD) demostraron que, cuando se incentiva correctamente al usuario a reducir su consumo en los momentos de mayor estrés, el sistema gana oxígeno: hablamos de más de 200
GWh aportados en los picos críticos, energía equivalente a la de una planta térmica operando a plena capacidad sin haber puesto un solo ladrillo. Esa es la definición exacta de eficiencia.
Frente al Niño que se avecina, es urgente habilitar de nuevo, y de manera ampliada, un mecanismo de incentivos que empodere al usuario para disminuir su consumo en las horas y días críticos.
No es una medida accesoria: es probablemente la intervención con mejor relación costo-beneficio y la que más rápido puede implementarse. Construir generación firme toma años; modernizar redes toma meses; activar la demanda responsable puede hacerse en semanas si hay voluntad regulatoria. Además, convierte al usuario de “víctima” pasiva de las tarifas en actor activo de la solución, algo que en la crisis del Caribe, por ejemplo, cambiaría por completo la narrativa social.
Propuestas concretas
Con preocupación observamos que, en plena antesala de un fenómeno climático de magnitud conocida y con una crisis activa en el Caribe, la energía sigue siendo el gran ausente del debate presidencial. No se trata de pedirle a ningún candidato un eslogan más; se trata de echar de menos propuestas concretas: cómo destrabar la crisis financiera de AIR-E sin romper la cadena de pagos del sector, cómo blindar al SIN frente al Niño de 2026-2027, y, sobre todo, qué reformas de fondo se impulsarán para que este tipo de crisis dejen de repetirse cada ciclo climático o cada ciclo político.
La energía es transversal a toda la economía. Sin energía no hay industria, no hay salud, no hay educación digital, no hay seguridad alimentaria ni competitividad posible. Por eso resulta tan difícil de explicar que un tema de esta envergadura se esquive en entrevistas, foros y debates, mientras se dedican horas a discusiones menos determinantes para el bienestar de los colombianos. El silencio técnico no es neutralidad: es una decisión con consecuencias.
Un llamado a la acción: no hay tiempo para más dilaciones La energía debe ser uno de los ejes centrales del debate nacional. El Fenómeno del Niño no va a esperar a que terminen las elecciones, y la crisis de AIR-E tampoco. Necesitamos una hoja de ruta que combine medidas de choque, como la reactivación ampliada de la respuesta de la demanda, con reformas estructurales que trasciendan los períodos presidenciales.
Colombia ya demostró que puede convertir una crisis en oportunidad cuando decide involucrar al usuario y tomar decisiones con valentía. El Caribe no puede seguir siendo el laboratorio de experimentos fallidos, y el país no puede permitirse enfrentar otro Niño con las mismas condiciones de siempre.
Alirio Aguilera
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