Por: Sergio Rengifo – director de CECODES Imagina un árbol robusto, de copa frondosa, que ha logrado crecer en medio de un bosque seco y amenazado por incendios. Ese árbol puede ser símbolo de resiliencia, pero si el resto del ecosistema arde, su destino también está sellado. Así ocurre hoy con las empresas que avanzan
Por: Sergio Rengifo – director de CECODES
Imagina un árbol robusto, de copa frondosa, que ha logrado crecer en medio de un bosque seco y amenazado por incendios. Ese árbol puede ser símbolo de resiliencia, pero si el resto del ecosistema arde, su destino también está sellado. Así ocurre hoy con las empresas que avanzan en sostenibilidad de forma aislada: por más esfuerzos que hagan, si su cadena de valor no evoluciona con ellas, el impacto será limitado y, en muchos casos, insostenible.
Durante años, las compañías han centrado sus estrategias de sostenibilidad en las operaciones directas: reducir emisiones, optimizar recursos, mejorar condiciones laborales internas. Pero el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero de una empresa promedio provienen de su cadena de suministro, según el Carbon Disclosure Project (CDP). Ignorar ese dato es como cerrar la llave del lavamanos mientras el grifo de la bañera sigue abierto.
El World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) ha identificado la colaboración con la cadena de valor como una de las tendencias clave de sostenibilidad para 2025 -2026. Y no es casualidad. Las nuevas regulaciones, como la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) en Europa, exigen que las empresas reporten no solo su huella directa, sino también la de sus proveedores y socios estratégicos. La sostenibilidad ya no es un asunto de puertas para adentro: es una red interdependiente.
En CECODES, como capítulo colombiano del WBCSD, hemos sido testigos de cómo la sostenibilidad ha evolucionado de ser una ventaja competitiva a convertirse en una exigencia estratégica. Hoy, las empresas no solo deben rendir cuentas por lo que hacen dentro de sus muros, sino también por lo que ocurre en cada eslabón de su red de proveedores, distribuidores y aliados.
En Colombia, este enfoque es aún más urgente. Nuestra economía está compuesta en su mayoría por pequeñas y medianas empresas que, aunque tienen el potencial de ser agentes de cambio, enfrentan barreras estructurales para adoptar prácticas sostenibles. Por eso, desde CECODES promovemos el programa “Supply Chain Sostenible”, que impulsa la co-creación de soluciones entre empresas ancla y sus proveedores que son aliados estratégicos, con el objetivo de minimizar los impactos negativos y potencializar los impactos positivos.
Trabajar de la mano con la cadena de valor implica cambiar el paradigma de competencia por el de colaboración. Significa compartir conocimiento, tecnología y riesgos. Significa entender que el éxito de una empresa sostenible depende del progreso de todos los actores que la rodean.
La sostenibilidad no es una medalla que se cuelga en la solapa. Es una responsabilidad compartida que se construye en red. Porque en un mundo interconectado, ser un árbol verde no basta: necesitamos regenerar todo el bosque. Porque al final, el verdadero liderazgo no se mide por lo que una empresa logra sola, sino por lo que inspira y transforma en quienes la rodean.















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